Niño mal comedor: 5 cosas que me funcionan

     Esperar a mi turno en la sección de devoluciones del Ikea me deshace por dentro. De verdad…me quita minutos de vida!! Sentada con mi papelico en un sofá Klipplan viendo correr los números de orden en la pantalla me da un ansia vital y mortal a partes iguales que cuando me toca por fin… casi hasta se me olvida para qué he cogido número. ¿Soy la única a la que le pasa? o ¿es que tengo menos paciencia que un japonés esperando el Iphone 10?

     Pues esa misma sensación la tengo casi a diario 3 veces al día. En comida/merienda/cena de mi Príncipe polluelo. Sí, gente chula que me leéis: mi hijo es mal comedor. Hasta el punto de que en casa hacemos jornada continua de platos: se nos junta el postre de la comida con la merienda y con la cena…y así prácticamente a diario. Menos los findes que vamos a comer a casa de mis suegros y el niño ese día come como un can. Para dejarnos a sus padres de mentirosos y exagerados con las cosas del comer. Que ya sabemos que en las cosas del querer y del comer cada uno tiene su ritmo…pero es que el de mi nene es de ganar méritos para mi beatificación. Y sí, hay días en que el niño come bien (o al menos a mí me lo parece), pero la mayoría nos hace sudar la gota gorda.

     Vaya por delante que no soy una exagerada que pretende que el niño coma raciones de adultos a sus dos años y medio, o que se coma medio pollo y media barra de pan. Que no. Que soy consciente del tamaño de su estómago y de que si un día come mal al siguiente lo hará mejor. Con esto os digo que yo no me quejo de vicio, vamos. Que me quejo con razón.

      Os resumo el patrón: mi nene come raciones muy escasas, admite poca variedad de platos, todo tiene que estar cortado en trozos diminutos, la fruta la soporta a duras penas, lo único que se come sin rechistar y de tirón son los lácteos y las comidas se alargan a veces hasta una hora y media.

     Seguro que muchos os identificáis con alguna de estas perlas. Este post no pretende dar consejos a nadie (que consejos vendo y para mí no tengo…) sino ideas que a mí me funcionan. Y seguro que si algún psicólogo infantil me lee por ahí se llevará las manos a la cabeza y me condenará directa al ostracismo de Mordor para malasmadres. Pero aún a riesgo de eso, prefiero compartir con vosotr@s las 5 cosas que a mí me funcionan y que he aprendido a lo largo de los meses con un niño mal comedor. Ahí van:

       – Entretener al niño con dibujos. Sí, mea culpa y zas! en todo el careto por pasar de San Estivill. Ya sé que la primera regla a la hora de la comida es “fuera tele” (eso ahora se queda un poco out, así que diremos que “fuera móvil/tablets/dispositivos varios con conexión al internete”), pero es que hartos de que el niño se aburriera mirando al plato y haciendo bola con la comida, decidimos saltarnos a lo rumbero la Regla de Oro. Y sí: si a mi hijo no le entretengo con dibujos la mayoría de las veces no comería ni lo que come un grillo en invierno. Seguramente me dirán que lo que hago está muy mal, que estoy fomentando hábitos malos…y tendrán razón. Pero, sinceramente, el reñir al niño y estar dos horas frente al plato me parece peor solución. Y peor aún me parece que nos vea ponernos nerviosos y de mala leche. Así que…bendito Mickey Mouse!!

      – Trocear la comida a unidades subatómicas. Está requetecomprobado en mi casa que si al nene le metemos en la boca un trozo de tamaño normal, acaba la comida dando más vueltas que el argumento de una telenovela. Y eso no es bueno, noooo!!…al final hace la tan temida bola intragable que acaba de vuelta en el plato. Así que ya tengo la lección aprendida: ofrecerle trozos diminutos que gestiona con facilidad y que al final suponen un ahorro de tiempo aunque al principio pueda parecer lo contrario. Tampoco es un hábito de madre para aplaudir, que habrá quien me diga que estoy malacostumbrando al nene y que luego no va a saber comer. Pero sinceramente, no entiendo de qué preocuparse: a los 30 años no lo veo yo comiendo en mini trozos.

     – Hacer puré todo lo purelableEsta máxima me ha ofrecido grandes éxitos y regocijos como que mi hijo se coma un trozo aceptable de carne/pescado y una ración adecuada de verduras todo junto y en tiempo récord. Y eso suena bien, ¿eh?, al menos tentador para unos progenitores desesperados. Que tu hijo se coma en 10 minutos lo que sin hacer puré, lo primero, no se comería en esa cantidad y, lo segundo, te costaría hora y media la hazaña, es demasiado prometedor como para no meter la batidora a todo lo que dé lugar.  Vuelvo a lo mismo que en el punto anterior: no veo a mi hijo con 30 años comiendo purés como un poseso porque ahora sus padres decidamos abusar del tema un poco.

      – Encomendarte al ketchup o al tomate frito a la mínima señal de que el niño va a cerrar el pico. Recurrir a este truco me ha supuesto en multitud de ocasiones que el niño en vez de comer 20 gramos de carne/pescado acabe comiendo una ración aceptable. Está claro que mi hijo tiene una facilidad pasmosa para hacer bola, más que un escarabajo pelotero adiestrado, así que todo lo que suponga hacer la comida más jugosa, funciona. Si a eso le unes que al nene le gusta el tomate, miel sobre hojuelas!! Al principio, la merluza a la plancha con ketchup me parecía un atentado gastronómico de primer orden pero, ay amiguit@s!!, ahora se me antoja como un enfoque innovador para la nouvelle cuisine.

     – Inventar mezclas y remezclas anti-delicatessen pero nutritivas. Y aquí, queridos lectores, sí que os ofrezco la Joya de la Corona de todas mis teorías y experimentos empíricos para que mi hijo se alimente. Y fijarse bien que, no ya digo que coma, sino que se alimente. Tras fracasos encadenados para que mi hijo se comiera un huevo entero decidí…ahí va: batir la tortilla francesa con leche y cereales. Toma guarrada poco apetecible pero, oye, huevo entero que se come el nene. Cuando por la noche se va a la cama con el bibi tortillero metido en el cuerpo, como que me quedo más tranquila aunque el resto del día haya comido de pena. No hay nadie a quien se lo cuente que no ponga cara de asco pero, bien pensado, ¿qué lleva el bizcocho sino huevos con leche y cereales?, pues eso, que tampoco es tan guarrada. Mi hijo lo lleva tomando casi dos años y le sienta de maravilla.

      Y estas son las cosas que a mí me funcionan, a veces, por separado y, a veces, mezclando varias: el bibi tortillero con Mickey Mouse, for example. El ketchup con el bibi…noooo!! Hasta ahí no hemos llegado por el momento.

     Por último, como madre de niño mal comedor os diría que es necesario filtrar muy mucho los consejos ajenos (…y a veces, hasta los propios) que recibes. Meto en este saco tanto las generosas aportaciones de la vecina del quinto y de su tía abuela Paca como la teoría que se encuentra en manuales que tratan estos temas. Si haces caso a todo, acabas volviéndote loca. Cuando a la gente le dices que tu hijo es mal comedor, todos tienen una opinión que darte y, aunque alguna pueda funcionar, tú conoces muy bien a tu hijo y como tú nadie lo va a saber hacer mejor.

     Así que, gente molona que me leéis y tenéis hijos mal comedores: keep calm, ánimo y que Dios reparta suerte. Y a los que tengáis la dicha de que vuestros hijos coman estupendamente y, aún así, queráis cultivar la virtud de la paciencia, siempre os quedará daros un paseíto por la sección de devoluciones del Ikea.

      Hasta el próximo post!!

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12 comentarios en “Niño mal comedor: 5 cosas que me funcionan

    • mamaysuscosas dijo:

      En casa también tuvimos la época Cantajuegos jajajajajaja!! pero casi que prefiero Mickey Mouse, la verdad. Qué suerte que tu peque coma bien, la de tiempo y disgustos que se ahorran en una casa. Con redes te refieres a Facebook? de momento no tengo pero por supuesto que puedes compartir el post donde quieras. Un beso guapa y gracias por leerme!!

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  1. Aprendemos con mamá dijo:

    Jajajaja nosotros no vemos la tv al comer. Yo cuando la veo comiendo, como menos porque me entretengo mirando y a los peques creo que les pasaría igual. No suelen tardar pero si tardan es por falta de hambre o de ganas más que nada.

    Siempre que como algo que no me gusta o que me cuesta tragar le pongo ketchup, mayonesa y de todo y entra pa’ dentro jajajaja

    Besos!!

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  2. akabublog dijo:

    Bueno bueno, lo que me he reído contigo! Me encanta como escribes. A riesgo de que te siente mal, casi me alegro de que tu nene coma mal para que lo hayas escrito.
    Mi bebé aún va solo a teta, pero en dos meses empezara el chow de las comidas. Yo me he leído “Se me hace bola” de Julio Basulto, que te crucificaría por la mitad de tus trucos. Una cosa es la teoría y otra la práctica…

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  3. mmquivit dijo:

    Yo lo que hice con el primero y volveré ahora a repetir con la niña era comer a la vez que ella, lo mismo que ella y exagerar lo bueniiiisimo que estaba todo…. mil veces. Es cierto que tardábamos 3 horas en comer y que muchas veces tenía que esforzarme más pero ha funcionado y ahora come de todo incluido verduras verdes jajajaja Eso si, me ayudaron mucho algunos métodos que encontré en un par de libros.

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    • mamaysuscosas dijo:

      Pues eso a veces también lo hemos hecho pero mi nene en vez de comer él, se queda embobado mirando como comes tú. Vamos que él encantado mientras no sea él el que tiene que comer jajajaaa!!! Pero mira a ti te ha funcionado. Aquí cada uno se busca sus trucos…ay lo que hay que hacer para que coman jaaajajaa!! Un beso y gracias por comentar.

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